Redimensiones o reposicionemos el Libro: ¿ Qué me da un Libro?
Humberto Eco, el célebre semiótico y escritor italiano, acuñó una palabra que poco a poco ha ido gozando de general aceptación: Ostensión. Con ella se refería a cuando la función de la publicidad es mostrar e informar sobre las características de un producto, las propiedades y los beneficios que aporta.
De igual manera, existe en Publicidad lo que se conoce como función Conativo-Persuasiva, donde se argumenta acerca del potencial satisfactor del producto y desde donde se trata de despertar el interés y convencer al público en cuanto a los resultados positivos del consumo del mismo. Algunas veces desde aquí se pretende estimular motivaciones y en otros se intenta disminuir los frenos sicológicos que retardan el acto de compra. Esta función toma muy en cuenta todos los datos que tenemos sobre el mercado o segmento de mercado objetivo, en cuanto a sus características demográficas y sicográficas ( edad, nivel de estudios, ingresos, extracción cultural, raza, tamaño de la familia, percepciones, comportamientos, etc.)
Y por último tenemos la función Comunicativa de la publicidad, que debe garantizar que el mensaje llegue al público con toda claridad, por lo que es menester tener muy en cuenta tanto la elección de los medios en que pretendemos enviar el mensaje así como la organización misma de éste.
Si miramos con detenimiento catálogos, reseñas, folletos, publicidad, comentarios, etc., de libros, notaremos que en su inmensa mayoría se quedan en la primera función ostensiva de la publicidad, es decir, en mostrar el producto Libro, casi siempre resaltando sólo sus características.
Y se relegan - o desconocen, vaya Usted a saber - las otras dos funciones. Con el agravante de que la conativo -persuasiva muchos ni la conocen....o no la aceptan. Y cuando decimos muchos nos referimos específicamente a editores y escritores.
¿Y cuál es el problema? El que bajo estas acciones se ha ido relegando al libro a una curiosa posición en la cual se cree , se intuye que sirve para algo, pero nadie puede especificar concretamente para qué.
Con el libro pasa hoy en día como con la cultura. La mayoría entiende que es muy importante, que se necesita, pero pocos logran explicarnos en qué consiste, para qué sirve y cómo podríamos determinar si alguien - una persona, un pueblo, un país - es culto o no, y porqué.
No hemos podido saber quién, ni cómo, ni en conclusión porqué no se permite que con el libro se comunique y se explique para qué nos sirve, que satisfacciones nos da y porqué es importante que la gente lo adquiera.
Al publicitar y promocionar el libro nos quedamos con la parte mas insípida y pueril de las "Reglas de Wheeler": " No venda el bistec, venda el aroma"; "No venda refrigeradoras, venda alimentos frescos"; "No venda enciclopedias o libros, venda cultura". ¿Y qué ha pasado? Que todos los demás productos - los carros, los teléfonos, los viajes, el esparcimiento, las revistas, los periódicos, la televisión, los computadores, etc. ,- nos pasaron corriendo por el lado con nuevas presentaciones, aromas, colores, frases y motivaciones.....
¿ Y el libro? Muy bien, gracias. Aquí sigue.
Y alguien hasta dice que es muy lindo que el libro siga allí, como el personaje de "Esperando a Godot", en una situación árida, fría, esperando no se sabe a quién, ni qué, para cambiar y mostrarse diferente, más en concordancia con los tiempos que corren.
Lo que hay que hacer.....
Creemos que no hay alternativas. O redimensionamos o reposicionamos al libro en la mente de los potenciales o reales lectores en el mundo, o tendremos que seguir dándonos - editores y escritores - palmaditas de conmiseración en las espaldas porque supuestamente ya la gente no gusta de los libros y menos lee.
Pero nada más lejos de la realidad. Y para redimensionar al Libro, o reposicionarlo en la mente de la gente, de ahora en adelante, cada vez que Usted vaya a difundir, permutar, regalar, publicitar, promocionar o vender su Libro, hágase éstas preguntas:
Desde el punto de vista físico y psicológico un perfume da atractivo para el sexo opuesto, un carro transporte y poder, unas botas protección y virilidad, pero un libro, ¿que da?
Un jugo de naranja quita la sed, un vaso de whisky, o de vino, o de ron nos colocan en el nirvana, un reloj permite tener conciencia del tiempo y confiere un status, un abrigo protege del frío, una comida quita el hambre, pero el libro, ¿A dónde nos lleva?
No le de miedo. Insista con las preguntas. Tome su Libro entre las manos y continúe:
¿Para qué me sirve o qué me da a mí un vestido? ¿Qué me da un par de zapatos? ¿Qué me da un lapicero? ¿Qué me da una blusa ceñida al cuerpo y con el ombligo al aire? ¿Qué me da un jabón? Y¿ un par de medias? Y ¿unas gafas? Y ¿un Jeans ? Y ¿una mochila? Y ¿un libro..... que me da?
Seguro sus respuestas serán: El vestido, supongo, me da elegancia, el jeans y la mochila me identifican, me diferencian, lo mismo que las gafas y la corbata, pero el libro, por Dios, ¿qué me da el libro? ¿O que le dará este, mi Libro, a quién lo adquiera y lea?
¿Le dará conocimiento? ¿Un status? ¿Una mejor jerarquía laboral? ¿La posibilidad de un mejor salario? ¿Le dará ternura? ¿Le dará amor? ¿Paz interior? ¿Respuestas que no encontraba entre su silencio? ¿Le permitirá suicidarse y al diablo con las polémicas sobre la eutanasia? ¿O aprender a ser un gran orador y alcanzar la Presidencia de la República? ¿Le permitirá lograr autoconfianza, superar la timidez? ¿O sentir alegría, o tristeza, o a que lo distingan y respeten más? ¿O a que lo miren con respeto y lo busquen para preguntarle cosas? ¿Le permitirá conquistar a una mujer copiando o recitando de memoria una de sus frases o poemas, como en la escena aquella de"El Cartero de Neruda" o como en la canción de Leonardo Fabio? O nada, no le dará nada, sino pasar un rato de solaz mientras espera el sute, el bus o tirado en el césped de un parque cualquiera?
Cuando haya determinado para qué sirve ese, su Libro , entonces dígaselo a ese lector ajeno, lejano, sin rostro, que Usted aún no ha visto pero que sueña lo lea, con las palabras más sencillas y llanas que encuentre, y verá que entonces, - si es verdad lo que Usted dice y ofrece - ese lector ajeno, lejano, sin rostro, que Usted no conoce, se lo agradecerá.
Mire Usted que según una encuesta adelantada en 1.992 por la Fundación para el Fomento de la Lectura, Fundalectura, en Colombia, - país que supuestamente tiene uno de los más bajos índices de lectura en muchas cuadras a la redonda, -"los colombianos leen por diferente necesidades y motivaciones : Para adquirir conocimientos, para estar bien informados, por placer, diversión o gusto; para capacitarse para el trabajo o el estudio; tener nuevos temas de conversación , porque es una buena forma de pasar el tiempo libre y porque los pone en contacto con la realidad".
Vistas así las cosas, podemos concluir que dependiendo del rol que esté jugando en un momento determinado el libro - en una de sus múltiples facetas, escalas, posibilidades y objetivos - puede y debe ofrecer distintas alternativas y resultados ante los hipotéticos y reales lectores.
Entonces, ya lo sabe. Busque para qué le servirá su Libro a sus hipotéticos lectores y publicítelo o promociónelo por allí. Ahora, si su libro no sirve para nada, entonces no lo escriba, o no lo publique y cantando, feliz, en la ducha, pero no se queje si su disco no lo piden o no lo ponen en la radio......
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