¿Para quién se escribe?
¿Para el Lector ó para la íntima satisfacción del Escritor?
Por: Jorge Alfonso Sierra Q.
Una de las más hermosas metáforas que se han escrito con respecto a la misión de la literatura es la del poeta inglés John Donne: "Nadie duerme en la carreta que lo conduce de la cárcel al patíbulo; sin embargo todos dormimos desde la matriz hasta la sepultura, o no estamos enteramente despiertos". Ante ello se pregunta Ernesto Sábato, ¿Cuál es entonces la misión de la literatura? y él mismo se responde: “La de despertar al hombre que viaja hacia el patíbulo".
Si esto es así, ¿escribimos siempre con un objetivo cuyo destinatario será siempre el ser humano, es decir, el lector?
Pareciera que nadie discutiría esto. Pero el desconcierto llega cuando afamados escritores exclaman sin sonrojarse que " no pienso en el público al escribir" (Marcela Serrano), o como les escuchamos y leemos a muchos "pensar en el público al escribir es estar haciéndole concesiones al marketing, lo que degrada la obra literaria", ante lo cual vuelve la pregunta, si no es para un lector, entonces ¿para quién o porqué se escribe?
Para dilucidar un poco esto, esbocemos respuestas alternativas. Se escribe para:
1.- Satisfacer la íntima necesidad del escritor, en virtud de lo cual puede no editar ni publicar y como consecuencia, nunca tendrá lectores. ¿Se satisface y se realiza plenamente un escritor sin lectores? Si esto fuera así, en donde está - o están - ese escritor o escritores que celebran, festejan, se ríen y son felices porque nadie los publica ni los lee? En este caso la famosa frase de Enrique de Hériz "Un escritor sin lectores no es un escritor", carece de validez.
Jorge Luis Borges, en "Reencuentro. Diálogos inéditos" manifiesta que escribe "como un desahogo" y agrega: "Eso no quiere decir que yo crea en el valor de lo que escribo, pero sí en el placer de escribir. Es decir, si yo fuera Robinson Crusoe, yo creo que escribiría en mi isla sin pensar en lectores", pero aclara con meridiana honestidad intelectual:
"Yo no pienso en el lector salvo en el sentido de tratar de escribir de un modo comprensible; es un simple acto de cortesía, aunque sea con personas del todo imaginarias o ausentes. No creo que la confusión sea un mérito".
2.- Su curriculum, en donde no importa el lector ni tampoco cuántos ejemplares circulan, sino lo que esa publicación signifique en incrementos monetarios en su salario. En este caso no objetamos nada en virtud de los valores de cada cual.
4.- Los amigos, las novias, las (os) amantes. Válido, pero entonces no debo publicar más que el número de ejemplares que cubra exactamente esa cantidad de lectores. Sin pretender más, sin aspirar a más. Ni siquiera llevarlo a librerías.
5.- Otros escritores o los críticos. En este caso lo dejo claro desde el principio. El poeta costarricense Mauricio Ventanas tuvo la honradez de reconocer, en el lanzamiento de su segundo libro "Del delirio, las botellas y las flores", que "mi primer libro era casi para otros escritores y críticos; en esta ocasión escribí para lectores". El crítico neoyorkino Harold Bloom en su momento, reconoció haber escrito durante mucho tiempo para la academia, pero al darse cuenta de que ello le acarreaba no salir de un gremio cerrado, buscó con humildad “al lector común, y no solo el del mundo angloparlante sino en general.”
En conclusión: reconocer y responder la simple pregunta de “para quién se escribe”, nos evitará la injusticia y el lamentable espectáculo de estar escuchando y ver señalar con dedo acusador peyorativo a un ente abstracto e indefinible, que no es otro que el mercado ( léase los lectores), como los causantes de que los libros no circulen ni se lean.
Como dijo el sabio budista: “El que lanza la flecha será al final el culpable del blanco al que llegue.”
Tus comentarios son muy valiosos para nosotros, escríbenos:
jasierra@EscribeyPublicaYa.com
Únete a nuestro grupo de Facebook: Escritores Independientes
|